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Arcilla polimérica: la pasta decorativa de los mil usos

Se utiliza para elaborar objetos decorativos, moldear figuras o fabricar piezas de bisutería
La arcilla polimérica es una pasta que se emplea para moldear. Los principales atributos frente a otros materiales son su flexibilidad, su fácil manejo y un proceso de cocción simple. Basta un horno doméstico y una temperatura de entre 100ºC y 130ºC para endurecer cualquier pieza que se cree con esta pasta. La arcilla polimérica está compuesta de PVC, pigmentos de diferentes colores y un aceite plastificante que la hace tan manejable. Con frecuencia, se emplea para elaborar elementos decorativos o detalles en relieve en cuadros, para moldear figuras y crear piezas de bisutería.


Principales técnicas
De apariencia muy similar a la plastilina, la arcilla polimérica no es tóxica pero no debe ingerirse. Este aspecto merece atención, en especial, si se permite que los niños se entretengan con ella. A diferencia de la arcilla habitual, la polimérica no necesita pintarse para que tenga color. En el mercado se encuentra disponible en pequeños lingotes de diferentes tonalidades. Es posible elegir entre tonos opacos o transparentes, fluorescentes e, incluso, con purpurina.

Otra de sus particularidades es que, si se desea, los colores se mezclan entre sí para crear diferentes tonalidades o efectos geométricos, según la técnica que se emplee. También es posible decorar las piezas con otros elementos como cuentas de plástico, tela y papel.

Para crear cualquier pieza de bisutería o elemento decorativo, es preciso amasar la arcilla y moldearla según el diseño que se prefiera. Una de las técnicas habituales consiste en hacer murrinas, muy útil para crear efectos. Es un procedimiento indispensable para realizar abalorios en general. Se da forma a un cilindro de arcilla y se recubre con una plancha de otro color. A continuación, se amasa para que la estructura se una, y se corta en rodajas. De esta manera, se crea un efecto de entrelazado de ambos colores.

Otra de las técnicas habituales es la del degradado. Con ella se ordena un conjunto de colores hasta crear piezas que contengan una secuencia de los mismos. Para conseguirlo, es preciso disponer las planchas de arcilla de las diferentes tonalidades como si conformaran un puzle y amasar hasta que la mezcla adquiera el tono deseado.

Equipo básico

Uno de los mayores atractivos de la arcilla polimérica es la posibilidad de trabajarla con utensilios domésticos. No obstante, a medida que se gana experiencia en el conocimiento y manejo del material, es probable que estas herramientas resulten insuficientes. En el mercado abundan diferentes utensilios específicos para la arcilla polimérica. Algunos de los más habituales son los siguientes:
  • Máquina laminadora: en origen, es una máquina que se usa para elaborar pasta fresca alimenticia, pero da buenos resultados para amasar las planchas de arcilla. Tiene dos rodillos que se juntan, según el grosor que se haya seleccionado, y giran cuando se acciona la manivela de la máquina. Así se consiguen planchas regulares, sin apenas esfuerzo. Los rodillos de madera o las botellas de cristal vacías son una versión más rudimentaria para amasar la arcilla.
  • Cuchilla: es una herramienta indispensable para trabajar con arcilla. Se emplea para cortar, rebanar, empujar o alisar las piezas. Es preferible optar por cuchillas de acero. Están disponibles en formato rígido o flexible. El filo puede recrear diferentes formas rectas, entrecortadas u onduladas. Para principiantes, el cúter o las cuchillas de afeitar con protección en uno de sus extremos cortantes también sirven.
  • Moldes cortadores: son similares a los utilizados en repostería. Son piezas, en general, de metal, que recrean diferentes motivos como corazones, estrellas y flores. Tienen un borde afilado que marca y corta el material. Hay marcadores específicos para las arcillas poliméricas, elaborados con plástico y con un muelle que permite retirar la pieza sin deformaciones.
  • Extrusionadora: es un cilindro metálico hueco, empleado también por los ceramistas, en el que se introduce la arcilla sin amasar. Cuenta con una boquilla en uno de sus extremos y en el otro dispone de un émbolo. Cuando éste baja, la arcilla sale a través de la boquilla, que adopta la forma que se haya seleccionado: redonda, triangular, cuadrada, con relieve en las aristas...

Acabado

- Imagen: César Astudillo -
Una vez que las piezas de arcilla se han cocido en el horno, es posible dejarlas tal cual o mejorar su resistencia y acabado con un barnizado. Hay barnices específicos para pasta polimérica, mates y brillantes. Antes de decantarse por uno u otro, si las piezas creadas son de bisutería, conviene asegurarse de que el producto elegido resiste el sudor y el alcohol de colonias y lociones.
El producto se aplica con pincel o por inmersión. En este punto, resulta útil disponer de una caja porta-cuentas en la que se fijan las piezas para barnizar y secarse. Para su manipulación, la arcilla polimérica admite utensilios domésticos, pero no es aconsejable barnizarla con esmaltes de uñas u otros productos que no sean específicos para este material. A largo plazo, el acabado se torna amarillento y ablanda la pasta.

MANUALIDADES EN LA REVISTA.
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